creandociudadania.org
Martes, 26-Septiembre-2017 - 12:56 h.
LA OPINIÓN LA PUBLICIDAD

Breve máster de “recuperación firme e intensa”: oportunidad de inicios de curso

Manuel Menor Currás
28-Agosto-2014

El final del verano vuelve a ser para recuperar. Reviven ya los cursos PPO de los setenta, para no perder las mil oportunidades de emprendimiento en este momento crucial.

No tienes por qué saber qué era el PPO, pero lo saben los mayores; de cuando aquella acelerada reconversión de la mano de obra disponible; indispensables entonces para una industrialización y urbanización masiva de quienes no habían tenido oportunidad de irse a la emigración o no habían pasado prácticamente por la escuela. Hoy, hemos evolucionado mucho: nos sobran parados de nuevo, pero nos interesan más que nunca la empresa pública, la escuela pública y la sanidad pública. De su marcha dependen los indicadores económicos que más nos placen, ahora que el emprender por confirmare que sesos queccionesres aspiraciones. Ver de siempre para que tus descendientes epiecen a posicionarse le da vidilla a casi todo como objetivo vital, sistema y valor en alza; y cuando existen en esas lindes cada vez más practicantes de esta fe entusiasta y rompedora, denostada por los eternos pesimistas. Déjate guiar por la prensa: dicen que tiene limitaciones, pero no cesa de mostrarnos cumplidos ejemplares, modelos de tan elevado evangelio redentor que, no sólo pasan olímpicamente del vanitas vanitatis de que tan preocupado se sentía el Eclesiastés hacia el 300 a. C., sino que se desviven para que este afán penetre profundamente en cada elector.

Esperamos que el verano haya revitalizado nuestros cursos PP-O, rediseñados para estar donde corresponde. Es cuando suelen fraguarse algunos de los más prestigiados planes en el logrero escalamiento de los valores más cotizados. La Bolsa no descansa: no habrás pensado sólo en el bronceador; hay cosas más importantes, como esas reuniones familiares donde suele hablarse de todo un poco y que son muy aprovechables. Como al desgaire, los más inteligentes habrán aprovechado para planificar adecuadamente el futuro de sus vástagos. Ya debieras saber que más del 50% de los primeros empleos que obtienen nuestros universitarios, tiene mucho más que ver con lo que dan de sí las relaciones familiares que con lo que realmente hayan estudiado. No creas que es así desde que Wert toma medidas para que este asunto sea más redundante: este hombre sólo está encargado de reforzar lo de siempre. Y tú debieras ser consecuente con esa arraigada tradición de aprovechar las fortuitos encuentros con los amigos –fíjate bien con quién andas, por favor– para que tus descendientes empiecen a posicionarse, y que más tarde puedan salir cooptados decentemente.  Te juro que éste es el modo más perfecto de ver cumplidas tus mejores aspiraciones: si sigues esta regla rudimentaria, satisfarás esa necesidad que tienes de demostrarte privilegiado, en plan low cost y sin el indispensable pedigrí de otros. Entendemos que crear e imaginar una empresa productiva y las maneras de que lo producido traiga algún bienestar al entorno, es muy arduo. Mucho más accesible es estar preparado para conquistar algo que ya esté en marcha. No exige demasiado esfuerzo personal, imaginación o recursos materiales, pero hay que estar listo en el momento propicio. Ese es nuestro trabajo: ya nos ocuparemos de inculcar a estos cachorros las ventajas de una empresa de lo que sea. Le indicaremos que aprovechen el puesto que les demos para que creen alguna, independientemente de su utilidad; y si ya existe y cumple una bien demostrada necesidad e incluso es muy eficiente, mejor que mejor: le pondremos en el brete de que se quede con el santo y la peana por cualquier medio: alegal, legal o mediopensionista. Nuestros más destacados emprendedores actuales son de este cariz y no son pocos. Es el mejor chollo, como habrás visto que repiten una y otra vez los mejores periodistas y reporteros: estos que filtran muy bien lo que les decimos, porque saben que siempre decimos la verdad.

La información que circula por las redes sociales no siempre está acorde y siempre hay incontrolados. Lo sabemos muy bien y estamos en ello. Pero también entenderás que si hubiera unanimidad absoluta, todo sería demasiado increíble, y necesitamos la confianza de los demás. No obstante, para disgusto de incorregibles resentidos, España va y hasta se recupera de las malas herencias, como nuestros más lúcidos portavoces no dejan de proclamar porque nuestros datos lo dicen. Tenemos una gran “salud institucional y lo bueno que es que haya certidumbres y seguridad”. Dicen otros que hay cohecho, malversación y, sobre todo, prevaricación, sin ver la ignorancia que nos corroe: cada vez más excelentes personas se reconocen en esta educación heredada. Pero ya el Informe PISA y la LOMCE están tratando de enmendar este desvarío. Son cosas que pasan, como digo, por la mala herencia que, en lo tocante a lo educativo, todos tenemos. Por tanto, eso no cuenta. Vamos hacia mejor: digan lo que digan, estamos en las posiciones más altas de la encuesta del CIS de este pasado mes de julio, y es que, como nos habrás oído últimamente, no se trata de la tercera recesión, sino de que “la recuperación es firme y cada vez más intensa”.

Volviendo a lo que te decía, en estos nuevos cursos PPO pensamos en entornos profesionales muy atractivos por las oportunidades que, en este momento, se generan sin demasiado riesgo. Garantizamos competencias de alta cualificación y muy eficientes, incluso para situaciones complejas en que el código penal pudiera ponerse en duda. Somos expertos en dejar la deontología profesional a buen recaudo, aunque –como siempre– haya quien dude de lo no exigido para desempeñar trabajos en que lo más valorado es la confianza a toda prueba.  Cuando tan difícil es tener empleo, porque es un bien escaso –como tan bien refleja esta última encuesta del CIS–, lo cierto es que tanto en lo privado como en lo estrictamente público caben muchas posibilidades de actuación productivas a condición de que se preserve esa confianza. No sé si me sigues… Por ejemplo, en nombre de lo público en cualquiera de sus formas e instituciones –del ejercicio político más alto o del meramente funcionarial rudimentario– los más decididos tienen maneras de jugar al escondite con “la transparencia”. Eso de que todo, todo, esté a la vista, nadie lo cree: por pudor y por tradición judeo-cristiana, ¿no?

Lo de las “puertas giratorias” entre público y privado –con un antes y un después, ordenadamente secuenciado–, a partir de los valores reconocibles en muchas agendas de “servicio” en la cosa pública, ya está muy sobado. Tenemos, en cambio, vecindades más sutiles –que los radicales protestones no entienden–, pero con muchas oportunidades para succionar al máximo el dinero de los presupuestos. Poner en connivencia lo privado y lo público es relativamente fácil, a condición de estar bien asesorado y en eso somos muy buenos. Claro que es difícil hacerlo…, y que a veces se nos va la mano. Pero para eso tenemos una amplia gama de recursos que muestren que no estábamos allí. Ahí, nuestros cursos son muy intensos porque, por mucho que prediques métodos adecuados para salvar la cara, siempre hay algún despistado que, en el momento delicado, se acongoja y da marcha atrás. Por eso, a los inteligentes les insistimos mucho en este punto: no sea que nos dejen tirados a la primera…

Todavía hay algo mejor que “las puertas giratorias” y que no está tan fiscalizado por los husmeadores. Nuestros más precavidos alumnos, cuando han llegado a lo más alto y adivinan que no hay más recorrido por razones aleatorias, deciden contravenir las leyes de la física y dedicarse al esoterismo. En una de las especialidades más demandada por los más selectos, les enseñamos a percibir las señales de agotamiento y caída de los cargos que puedan desempeñar; la ley de la gravedad, vamos, pero sin que olviden que, si con lo que suele ganarse trabajando no queda más remedio que ser virtuoso y aspiran a mayores rentas que las de la virtud, han de aprovechar el ejemplo del buen administrador del Evangelio: brujulear oportunamente para buscar donde situarse a buen resguardo durante un tiempo. Lo etéreo de este limbo exige una finura y elegancia espiritual que conviene desarrollar a tiempo. Hay quien nace con ello, pero muy pocos tienen oportunidad de alcanzar las mejores proyecciones de tan golosas iniciativas. Generadas para paliar el decimonónico pánico de las cesantías, suelen consistir en relajados puestos en niveles apartados del bullicio mediático, con mucha moqueta, presupuestos abultados e indeterminadas exigencias de eficiencia. Igual que algunas muy privadas iniciativas bien posicionadas, con posibilidades inmensas de nutrirse indefinidamente de lo público. Después de un tiempo vegetativo en tales criaderos, los elegidos más conspicuos pueden salir otra vez a exhibir sus cualidades imprescindibles para algún proyecto posterior –que no póstumo necesariamente– a tan sabia como nutritiva hibernación cíclica.

Casi todas las ciudades o ayuntamientos que se precien, diputaciones y autonomías –también el Estado central–, tienen a mano alguno de estos invernaderos para la flor y nata de eximios emprendedores, cuyo único mérito –recuérdalo bien– es haberse sabido incrustar de algún modo en un sistema amical que sólo en algunas minucias significativas, que no vienen al caso, contraviene el modelo estudiado fehacientemente por el Profesor José Varela Ortega a propósito de la Restauración borbónica del último tercio del XIX. En esta España en que nos ha tocado vivir –y sin que seamos una reserva endógamica de curiosidades evolutivas–, estos aparatos institucionales son la manera más frecuente para reproducirse en la elite para quien se haya dejado educar en la acertada obediencia a lo que se mande. No me digas que no te interesan estos cromos y que no quieres que tus preciados vástagos alcancen a beneficiarse de ellos.

Aquí te van algunos consejos más y que esto no se alargue más. Reconozcamos que es una ordinariez hablar de estos entresijos, pero como te digo una cosa te digo la otra. Y ante todo, si ves la ocasión de situar a tu hijo/a como promesa emprendedora, apta para estos circuitos, no lo dudes. Convéncele pronto, eso sí, de que no se le ocurra acercarse a cuanto suene a Ciencias Humanas y Sociales ya en este curso que empieza. Para nosotros es de mal fario: estos chicos son muy difíciles de enderezar y suelen entorpecer su proyecto de empleabilidad. Por eso, tendrás mucho futuro adelantado si has previsto desde su más tierna infancia que algo de esto podría suceder. Ya sabes lo mucho que hemos trabajado esta trinchera y habrás oído a nuestros contendientes y opositores que somos muy buenos en ello. Hace años que tratamos de cambiar de raíz este lío pedagógico de la igualdad, libertad y diversidad educativas. Con la LOMCE ya tenemos, incluso, expertos afinando, más profesionalmente, las maneras de erradicar las malas herencias. Un poco más al timón de lo que hay que hacer –“como Dios manda” –, y pronto tendremos un sistema educativo “excelente”, muy bonito, y perfectamente limpio –más barato, además, oye– para que tus mejores expectativas, también para tus nietos, se vean cumplidas. Sobran profesores y maestros en todos los tramos educativos y, en el afán de dejarlo todo brillante como debe ser, ya estamos quitando alumnos de en medio: ni la educación infantil, ni la ESO y esa educación profesional temprana de otros chavales –tan poco homologables a los de tu familia y los tuyos–, ni menos la universidad, serán obstáculo para que tu gente llegue, sin líos impredecibles, a posicionarse donde debe. Queremos tu satisfacción: pagas lo tuyo –que te rebajaremos– y los buenos chicos del MEC y las Autonomías cumplen ampliamente lo suyo. No me digas que no es para estar agradecido en una época de crisis como ésta. ¿No has visto que en Sanidad estamos dejando perfectamente niquelado lo que había? ¿Y en Justicia, y en tantas otras cosas…?

Si has decidido compartir nuestro afán, puedes sacar alguna ventaja añadida: experto en politología. No descansarás mucho, pero podrás  analizar y catalogar los movimientos de algunos de nuestros mejores alumnos. Este final del verano es especialmente apto para aprender de sus jugadas posibles en un panorama incierto, pleno de intrigantes dimes y diretes ante las cifras del CIS y otros augures demoscópicos. Y es que en septiembre no sólo empezará otro curso académico más: también habrá elecciones en su momento más arduo, ¿no? Todos, no sólo ellos, estaremos ante una situación dubitativa existencial para la que las precauciones del Eclesiastés Cohélet para los judíos– sonarán a poco: “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado… Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar…” (3,1-8).  Pues eso, sé previsor: no te indignes a destiempo.

[ Volver atrás ]
Ven a la Escuela Públicawww.quehacemos.org
noticias opiniones encuestas informes polémicas normativas agenda videos imágenes humor contacto mapaweb
creandociudadania.org  ®  2012