creandociudadania.org
Martes, 26-Septiembre-2017 - 12:47 h.
LA OPINIÓN LA PUBLICIDAD

Conferencia política PSOE: Hacia un Estado –y una escuela–  laicos

Manuel Menor Currás
10-Noviembre-2013

Entre los debates y conclusiones que han aflorado en la Conferencia política del PSOE este fin de semana, la laicidad del Estado ha adquirido un papel relevante.

La gran preocupación era recuperar el diálogo con la gente, es decir, conectar con los cuatro millones de votantes perdidos en las últimas elecciones. Supuestamente, las cuestiones centrales a tratar debían ser las que importaban a los ciudadanos, en un momento en que la crisis ha alejado a demasiada gente del trabajo, de las prestaciones sociales y, sobre todo, de la política. El nuevo  diseño gráfico del logo de partido y una amable música de fondo querían expresar un ambiente de cambio y de proximidad a la gente. Un fondo en que sobrevolaron preocupaciones diversas de unos y otros delegados, las distintas posiciones ante cuestiones claves y, asimismo, la discreción respecto a liderazgos.

La opción por la laicidad –su reiterada mención cuando los grandes problemas de que hablar eran otros–  es llamativa en ese marco referencial, obsesionado por recuperar la proximidad a lo que se vive en la calle y el favor de posibles votantes.  De hecho, ha sido una de las cuestiones monográficas que se trataron en uno de los diálogos del sábado y de las que más ovaciones suscitó justo en el acto final de esta Conferencia. Compartió interés con asuntos tan potentes como la globalización, el modelo de partido, el Estado de bienestar, la economía y el empleo, el medio ambiente o la reforma local. Y, además, a la hora de las conclusiones de las distintas comisiones de trabajo, la referencia a la laicidad fue reiterada varias veces. En definitiva, de manera indirecta o directa, se reivindicó la laicidad en diversos de los ámbitos, empezando por la propia Constitución, cuyo artículo 16 habría que modificar, para reconducir la religión al ámbito de la vida privada y de la libertad de conciencia, revisar cuanta legislación pueda atentar discriminatoriamente contra los derechos de hombres y mujeres, los asuntos de índole tributaria afectados por exenciones  acordadas con el Vaticano y, también, cuanto afecta a la presencia actual de la religión en la escuela.

Los valores de laicidad e igualdad –considerados centrales en el renovado socialismo– exigiría revisar igualmente el artículo 27.3 de la Constitución –que debería ser modificado o, al menos reinterpretado– en caso de pasar a programa político concreto las propuestas de esta Comisión política y, a continuación, llegar a tener responsabilidades de Gobierno. En ese momento –además de ver cómo podría empezar a visibilizarse la igualdad de todas las confesiones en sus relaciones con el Estado y cómo éste hacía sus rituales públicos sin la presencia ostensible de una religión preferente–, en lo que atañe al sistema educativo español empezaría a verse la eficiencia práctica que vaya a tener el que en esta Conferencia política se haya estimado congruente el denunciar los Acuerdos de 1979, vigentes actualmente y que, de aprobarse la LOMCE, habrán tenido mayor presencia todavía en los años de educación obligatoria.

Los delegados y los participantes más directos en esta Conferencia han tenido cuidado en hablar del sentido inclusivo que había que dar al concepto de laicidad, cuando hablaron de que ninguna religión debía estar en el currículum ni en el horario escolar. La sociedad está yendo hacia una secularización creciente y el asunto religioso no es algo inocuo o un asunto aparte: cada vez somos más diversos y al mismo tiempo  hemos de ser iguales, hemos de buscar que el espacio público –el de la escuela en particular– no se convierta en un espacio en que buena parte de las cartas estén marcadas previamente, sino que sea la convivencia y derecho a la igualdad de todos la pauta dominante. Por ello, insistieron también en que a la denuncia de los Acuerdos que había firmado en 1979 Marcelino Oreja debía acompañar una doble actuación legislativa. Por un lado, una nueva ley de libertad de conciencia –más que de libertad religiosa– y, por otro, la firma de una renegociación, desde cero, de acuerdos de cooperación con las distintas confesiones religiosas, incluida la jerarquía católica española.

Antes de las votaciones finales, no faltaron reproches al pasado, particularmente en lo referente al alejamiento respecto a los orígenes del partido. Los delegados han visto en la laicidad un modo, imprescindible en este momento, de acentuar las coloraciones del rojo, verde y morado que parecen haber tintado esta Conferencia. Tampoco hubo unanimidad en cuanto a la oportunidad y amplitud que esta laicidad debiera comportar en la práctica. Entre los más discordantes pesaba, y no poco, una historia ambigua en los años de gobierno socialista –con desavenencias notorias difíciles de maquillar– que ahora preferirían prolongar invocando valores compartidos entre cristianismo y socialismo, pero, sobre todo, presuntas encuestas desfavorables para el voto socialista si se reivindicara en serio una laicidad constitucional. En el aire quedaron muchas concreciones, incluso en el ámbito de la educación, el más claramente reconocido. Por ejemplo, si, no obstante, la religión debía o no ser objeto de una asignatura específica: quienes conocían de oídas la vida interna de los centros educativos de la ESO proponían una historia o filosofía de las religiones. Y también en este sentido fue muy esclarecedora la intervención de Aurora Ruiz –del Colectivo Luzuriaga–, indicándoles  que analizaran el currículum educativo ya existente y, en particular, el de Ciencias sociales: arte, historia, componentes antropológicos y sociológicos…, o el de Filosofía.

La decisión de celebrar esta Conferencia se tomó en el 38º Congreso de Sevilla (3-5 febrero, 2012), en un momento de debacle electoral. Ahora, cuando la modernización del país va hacia atrás, los del PSOE quieren reactualizar su proyecto político. Si se mira la historia de Francia en este campo de la laicidad, esta “valentía” de haber optado por lo que implica su campo semántico en las prácticas sociales y políticas democráticas no parece muy grande: llevamos más de cien años de retraso, lo que no ha impedido que, hace bien pocos días, los franceses hayan reafirmado para sus escuelas su Charte de la Laicité a L’Ecole. Sólo hace falta que los votantes –incluidos los creyentes socialistas– entiendan el sentido positivo e integrador que tiene para la igualdad democrática esta iniciativa de futuro. En caso de que de nuevo el PSOE toque poder, también será preciso que no falle a quienes hayan puesto hoy sus expectativas en esta Conferencia transicional.

[ Volver atrás ]
Ven a la Escuela Públicawww.quehacemos.org
noticias opiniones encuestas informes polémicas normativas agenda videos imágenes humor contacto mapaweb
creandociudadania.org  ®  2012