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LA OPINIÓN LA PUBLICIDAD

Según el Gobierno, la 3ª huelga general de educación, anti-LOMCE, no ha existido

Manuel Menor Currás
24-Octubre-2013

El día 22, la Secretaria de Estado de Educación, aseguró que “las razones de la huelga no están para nada relacionadas con la reforma educativa”. Esta tarde ninguneó su incidencia en las aulas.

Desde la responsabilidad ministerial que me corresponde, es evidente –decía para sí, esta tarde, la Sra. Gomendio– y, dado el promedio del 20,76% de paro global habido esta mañana de 24 de octubre  en el conjunto del sistema educativo, incluso me atreveré a decir que la tan anunciada huelga, con su “demagógoca” y “ofensiva” serie de eslóganes, no ha sido sino  “un fracaso”. Lo contaré en un vídeo: para qué molestarme en explicar de dónde he sacado esta cuantificación tan baja; se me ha pegado el modo de hacer de Rajoy, nuestro líder silencioso. Es que hemos hecho una buena reforma. No iba yo a participar en una mala, promoverla y que sirviera de pretexto a los acontecimientos contestatarios de estos años, estos días y especialmente al de la múltiple convocatoria de tanto oponente para este desagradable día de hoy. Si la propuesta legislativa que ya está en el Senado fuera mala, los paladines de la verdad y del progreso no la hubiéramos elaborado. Ésta es la verdad. Ahora bien, como verum, bonum et bellum convertuntur –según predicaba un “escolastizado” Aristóteles–, lo que estamos a punto de convertir en ley orgánica es, además, bueno y hermoso. De buenos es, en este caso, haber tenido agallas para desechar cuanto de ineficiente y sin sentido había en el sistema con que nos hemos topado en 2011, erradicar tanto mal como había esparcido por la estructura de la educación española, no dar oído a tanto canto de sirena como han propalado otros y centrarnos en mejorarlo todo, con la mira puesta especialmente en quienes de otro modo carecerán de medios para otear siquiera el salir de la ignorancia congénita. Por eso, como buenos que somos, estamos acelerando como podemos la liberación de obligaciones tan pesadas como las impositivas de algunos y, de paso, procurando que la beneficencia y la caridad ensanchen sus posibilidades de existencia. A nuestro alegre paso, hemos hecho crecer los emprendedores de acciones solidarias de pobres para pobres, que propaguen el bien aliviando males sociales siempre existentes. Ayudando a salir adelante a cuantos de otro modo se estarían preguntando peligrosamente por las causas de su pobreza, generan ya en paralelo un amplio sector de gente agradecida, que va en alza. ¿Cómo acallar si no a los doce millones de pobres que contabiliza Cáritas, de los que tres lo son en grado severo? Con nuestras inestimables reformas, sin embargo, pronto dejará de haber ciudadanos que no sean receptivos a cuanto bien tratamos de esparcir por esta España nuestra: pieza clave en ese circuito es nuestra LOMCE.

Los que se manifiestan y hacen huelgas con  este pretexto no son de fiar: de algo me ha servido lo que estudié en Cambridge sobre primates –elucubraba la Sra. Secretaria ministerial–. No lo hacen por esta buena reforma que va a “mejorar” sustantivamente la educación, igual que ya lo están haciendo otras reformas recientes de nuestro programa partidista, que hasta han mejorado el paro –con una rebaja última de 72.800 personas, según la última EPA– y se queda tan sólo en un 25,9 % de la población activa. Sus razones son otras, espúreas y poco solidarias; son las de unos colectivos docentes, que, en un entorno tan malo como el actual –en que muchos han visto desaparecer sus puestos de trabajo–, van de quejicas y quisieran  “mejoras salariales, reducción de carga lectiva y de número de alumnos por clase”.  Radicales son quienes hablan de “extinción” de la educación –como pregonaba un famoso humorista esta mañana– o quienes como los extraviados promotores de una autodenominada Plataforma por la Escuela Pública, que pregonan con doblez a diez millones de alumnos y 800.000 profesores que el tan querido ministro, Sr. Wert, es “persona non grata y enemigo de la educación”, a pesar del buen camino en que está poniendo al sistema educativo español, reprobando así su esforzada gestión y particularmente su ley, a la que señalan como “clasista, segregadora y retrógrada”. ¿Habráse visto tamaña cerrazón, cuando hasta el Banco de España empieza a ser optimista y está diciendo que ya hemos dejado atrás la senda de la recesión y que crecemos al 0,1%? Y todo por no reconocer que este buen Gobierno, de que formo parte con orgullo, ya está haciendo cundir el optimismo. Según mi autorizada opinión, juraría a la prensa que no hubo huelga –lo que yo entiendo por huelga contra la LOMCE, desde luego que no– este 24 de octubre: que vean mi vídeo.

(continuará: pensó mucho esta tarde)

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