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LA OPINIÓN LA PUBLICIDAD

El nacimiento de la LOMCE sólo entusiasma a sus incondicionales

Manuel Menor Currás
11-Octubre-2013

Para quienes propugnan un pacto educativo no desarrollará una escuela de todos y para todos. Habría nacido con fecha de caducidad como las anteriores, muerta y ajena al sentir ciudadano.

TONY JUDT recuerda en su libro póstumo, Pensar el siglo XX (Taurus, 2012), que Arthur Koestler solía decir que uno no puede evitar que la gente tenga razón por motivos equivocados. Bastante hay, creo yo, con tratar de entender el porqué de esas fijaciones casi inamovibles, que pasan de generación en generación como principios de sentido común tan naturalizados que son inmunes a los avances del saber. Y cuando, además, salta a la vista que se pretende basar en ellos un afán compulsivo de cambios y reformas, alegando a su favor que cuentan con el apoyo de una amplia mayoría de seguidores que les han votado en un momento determinado, puede ser de interés recordar cómo Francis Bacon ya escribía en 1620 que “el espíritu humano no recibe con sinceridad la luz de las cosas, sino que mezcla a ella su voluntad y sus pasiones; así es como hace una ciencia a su gusto, pues la verdad que más fácilmente admite el hombre, es la que desea. Rechaza las verdades difíciles de alcanzar, a causa de su impaciencia por llegar al resultado, la luz de la experiencia, por soberbia, arrogancia, porque no parezca su inteligencia ocupándose en objetos ínfimos y fugitivos”.

No es gran consuelo, sin embargo, saber que –según el autor del Novum Organum–  son “innumerables y secretas las pasiones que llegan al espíritu por todas partes y corrompen el juicio”, o que “la fuente más grande de errores y dificultades para el espíritu humano “se encuentra en la grosería, la imbecilidad y las aberraciones de los sentidos, que dan a las cosas que les llama la atención más importancia que a aquellas que no se la llaman”. Este inglés ilustre quería erradicar los prejuicios –idola– que presiden nuestras más preciadas maneras de pensar y actuar. Propuso, incluso, un método –crucial para la investigación científica– que ayudara a inducir de la experiencia cambios cognitivos significativos. De todos modos, tal vez no sirviera de mucho si tuviéramos un informe PISA específico sobre las competencias de que son capaces nuestros adultos políticos. Supervisado por la OCDE y por “la troika” –por supuesto–  nos advertiría del alcance de lo que hayan aprendido de Bacon cuando del ejercicio de sus responsabilidades públicas se trata; en educación, por ejemplo.

MANUEL RIVAS cuenta en su reciente novela vital, As voces baixas (Xerais, 2012),  la primera vez que oyó la expresión: “pagar en cash”,  casi adolescente todavía, cuando era “meritorio” de un periódico coruñés. Las esquelas –ese aviso recuadrado en negro tan arraigado en Galicia– había que pagarlas inapelablemente al contado: “Lo que se pagaba al contado –dice Rivas– no tenía vuelta de hoja. Nadie discutía el contenido de una esquela. Tampoco el precio”. Dadas las prisas del paso de la LOMCE por el Congreso, y más después del monologante “diálogo” en que estuvo sumido el diseño de su proyecto educativo, tal parece como si de una esquela urgente se tratara; de las que llegaban en el último minuto al periódico, justo antes de que la rotativa iniciara su rodadura. Son muchos los que dan en decir que esta ley no sólo encierra elementos mortíferos para el medio educativo, sino que además nace muerta. Sería, pues, como si lo que se quisiera llevar al BOE fuera una esquela híspida y atrabiliaria.

En lo que no concuerdan con Rivas es en que las esquelas –al menos ésta– sean un género o espacio periodístico cuyo contenido nadie discute. Una parte sensible del debate gira en torno a una cuestión casi metafísica o que tan sólo un profundo análisis psicolingüistico podría dilucidar sin mucha esperanza. Es decir, si insistir en que se trata de una esquela propiamente tal obedece a un “interés ideológico”, mientras que suponer que sea un revital para el futuro educacional hispano es de “interés general”.  Tampoco se ponen de acuerdo unos y otros sobre quién sea el pagano de este cash concreto: desde luego, a escote parece ser que vaya esta esquela o lo que sea. Nadie olvida, sin embargo, que los muertos son un gran negocio, y más en situaciones críticas en que escasean los nichos clientelares.

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