creandociudadania.org
Martes, 26-Septiembre-2017 - 12:58 h.
LA OPINIÓN LA PUBLICIDAD

No quedará nada

José Luis Pazos Jiménez
1-Diciembre-2012

Vivimos entre mensajes de miedo, con la certeza de que nos mienten y que nos están robando el presente y el futuro. Quizás hace unos años, cuando nuestro país estaba, por boca de algunos, en el grupo de los países más importantes del mundo, alguien podía pensar en lo que sucedería tan sólo unos pocos años después, pero la inmensa mayoría no. Seguro que los que diseñaron este plan de salvaje desmantelamiento de todo lo conseguido, este ataque contra los ciudadanos, este expolio de lo que es de todos para entregárselo a unos cuantos, estaban seguros de que llegaríamos a este escenario.

Cuando nos vendieron la escalada de precios de nuestras viviendas como si nos estuviéramos convirtiendo en nuevos ricos, la mayoría de los ciudadanos lo vieron con buenos ojos. Si recibían una herencia se encontraban con cifras que nunca habían soñado tener en sus cuentas bancarias, y si hablaban con sus amistades, les contaban los muchos miles de euros que valían sus posesiones, sin dejar claro al mismo tiempo que ellos no eran los dueños, que habían comprado viviendas que quizás nunca terminarían de pagar, que habían asumido hipotecas que les endeudaban a ellos y a sus hijos e hijas, si es que no también a otros familiares que les habían avalado. Todo estaba bien, en el peor de los casos, pensaban, siempre se podrían vender, recuperar la parte que hubieran ganado al subir los precios y saldar las deudas. Cuantos sueños rotos y cuantas lágrimas vertidas.

Quienes les tasaron sus viviendas, lo hicieron sobrevalorándolas, asegurándose de que los peticionarios asumieran un compromiso que les llevaría a la ruina a la menor incidencia, sin escrúpulos, sin complejos. Al fin y al cabo, los que firmaban debían estar asesorados y ellos “no eran los culpables” de que se fiaran, de que no leyeran, de que no preguntaran, de que no esperaran a recibir respuestas reales, de que se dejaran engañar. Cuando se quedan sin poder pagar, los mismos que antes, tasan de nuevo, pero esta vez infravalorando las viviendas. Como en los casinos, “la banca siempre gana”.

Ahora, mientras se busca dinero debajo de las piedras para salvar las cuentas de los bancos, se desprecia el sufrimiento de los ciudadanos y se les dice “que se jodan”. ¿Qué ley obliga a tener sensibilidad? ¿Quién piensa todavía que los gobernantes serán justos con los perjudicados? Los que quieren no pueden y los que pueden no quieren.

A la gran estafa orquestada desde el ámbito inmobiliario, se suma el resto de ataques. ¿Merecemos los ciudadanos de a pie una educación de calidad? ¿Y una sanidad excelente? ¿Y que se atienda a nuestros mayores como se merecen? ¿O…? Si tenemos una buena cuenta bancaria, sí. De lo contrario, no. Lo han decidido los que no necesitan nada de lo público y se niegan a poner su parte en la hucha común para que se pueda redistribuir la riqueza. Piensan: “Que desfachatez, ¿qué se han creído?, mi dinero es mío y lo tengo porque me lo merezco, no lo quiero compartir y nadie puede obligarme. El que no tenga dinero, que se aguante. Que hubiera trabajado más, sufrido más, heredado mejor, nacido en mejor familia.”    

No quedará nada. Dentro de poco, no quedará nada. Nada que no sea desesperación y sufrimiento para varias generaciones, salvo que lo evitemos. Existe un dicho con diferentes formulaciones, valga la siguiente: “No hay mal que cien años dure, ni quien lo pueda soportar”. La sociedad se mueve, cada día más, y no tardará cien años en tomar las riendas. Como dijo Gandhi: “En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle.”

¿Falta mucho para que la mayoría comprenda lo que tenemos ante nosotros? Es vital y urgente librarse de la tiranía actual.

[ Volver atrás ]
Ven a la Escuela Públicawww.quehacemos.org
noticias opiniones encuestas informes polémicas normativas agenda videos imágenes humor contacto mapaweb
creandociudadania.org  ®  2012