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LA OPINIÓN LA PUBLICIDAD

¡Aviados vamos! No puede ser que España vaya bien y siga con graves problemas sin resolver

Manuel Menor Currás
24-Septiembre-2016

Los jueces concretarán más cómo muchos de quienes han decidido últimamente en políticas educativas  han mostrado grave desparpajo para mentir. Ahora dicen que quieren oírnos. ¡Vaya relato!

Entre lo provisional y lo eterno, cabe que todo vaya bien. Es propio de esta ambivalencia cansina tratar de hacer ver que todo sigue igual, para que la vecindad esté tranquila, no se conmueva de súbito y vaya a recelar de cómo hayamos llegado a tener que inquietarnos. Hay días en que la prensa no cabe en sí misma en su labor tan bien pagada de tratar que no se note si los políticos suben o bajan. Pese a lo cual, revienta por las costuras de la desinformación y permite adivinar bastante que ellos sí saben si suben o bajan. Se encuentran siempre -muy a la galaica- entre lo provisional y lo eterno. Que todo es provisional es evidente: todo lo histórico lo es, no digamos lo que constituye la actualidad periodística, con un presente siempre mutante. Y en cuanto a lo eterno, sabido es por la propia Historia -sin necesidad de meterse entre líneas- que es propio de quienes contemplan su posición de poder o de relación social sub specie aeternitatis, estar habitualmente en plena ascensión hacia la nada. Nada de provecho han hecho nunca y creen que, con haber fingido que lo han hecho o estarlo haciendo, ya tienen un mérito inenarrable, cuando están cavando el desprecio y el olvido, incluido el de quienes más les han adulado. Han perdido el sentido de su función.

Eso dice la Historia, y también muchos de los cuentos con que adornamos el dulce sueño de nuestros niños. Eso tratan de enseñarles, contrariamente a lo que cualquiera puede leer o cree poder leer en una mirada rápida a la prensa cotidiana. La retahíla de despropósitos, siempre provisionales -propios de improvisación permanente y difícil éxito-, unida a ese aprendizaje lento que sólo pocos han podido hacer de mirar a los demás sub specie aeterna impunitatis, hace pensar en  que este esta pueda ser razón relevante por la que estos chicos de un Gobierno provisional -o sus semejantes aspirando a repetir mayorías en Galicia o País Vasco- se empeñen en hacernos creer que todo va bien y que incluso irá a mejor.

Aguirre

Veamos algunos titulares últimos. Lo de Aguirre y Millán Astray, por ejemplo, tiene mucha gracia, si se observa cómo baila en medio de tanto parásito de que se ha rodeado. Desde que fue ministra de Educación, fue patente su afán porque siguiera vivo el modelo de Historia que había propiciado José Mª Pemán. Y cuando llegó a la presidencia de la Comunidad madrileña, no dudó en ejecutar lo que en aquel entonces no había podido. Al entrar en el Diccionario Biográfico de la RAH, ha llegado al empíreo, presumiendo de un liberalismo tan peculiar que da para escribir una nada ejemplar contrabiografía, especialmente si se echa cuenta de la cantidad de amigos de que se ha rodeado desde antes del Tamayazo y de las contradicciones desenfadadas en que ha navegado. Es de las que miran el mundo sub specie aeternitatis. Viendo qué dice y qué calla esta cazatalentos descarriados del susodicho golpista, es irremediable acordarse del falso interés que puso en “las Humanidades”. Los buenos profesores de Historia -que los hay- se acuerdan siempre de lo mucho que hizo para que les fuera prácticamente imposible explicar decentemente el Siglo XX español: todo sea por Atapuerca y Recesvinto. Ahora sabemos, además, cómo La Púnica le montó un ejército de tuiteros hooligans que acusaran al paciente profesorado de vagos e inconscientes derrochadores. Con dinero público, extendió en las Redes  su monomanía contra la enseñanza pública, y dejó un claro ejemplo de señoritismo político pretendiendo utilizar la representación pública sub specie aeternitatispro domo sua.

Fígar

Lo de Figar y la UCO de la Guardia Civil no tiene ninguna gracia, especialmente si se desea vivir en un país donde la lealtad democrática sea un valor digno. ¿De qué valores hablaba esta mujer, cooperadora indispensable de la otra? Tuvo que dejar su querida Consejería de Educación madrileña en junio de 2015, y ahora empezamos a enterarnos de sus tropelías nada edificantes. Sabíamos que había predicado a sus colegas cielinos en Italia el bien que estaba haciendo con las privatizaciones en Educación, evidentemente provechosas para los de su cuerda y allegados. Sabíamos también cómo se había hecho acompañar en la gestión de los asuntos educativos de personas a las que se les conocía su limpio afán de abandonar la tiza, sin que se les conociera ningún otro mérito. Pero según la UCO, parece que, con dinero público, se dedicó a servir a su señora,  generando spam contra quienes criticaron tanta gestión sectaria y poco partidaria de la escuela pública, justo en 2011 cuando hicieron los recortes más preciosistas y dañinos. Ello no obsta, evidentemente, para que ante su protectora pueda aducir que, mientras estuvo pagada por todos, hizo crecer la enseñanza privada en Madrid más que en ninguna otra Comunidad. Es posible que su perspectiva de la eternidad, tan amasada con la Púnica sea una versión nueva del “todo es bueno para el convento”.

Hete aquí, además, que el que era su jefe de prensa, y actualmente es director de comunicación en el Ministerio de Educación, también aparece involucrado por la Guardia Civil en este caso de la Púnica, por supuestas irregularidades en el pago “con dinero público de trabajos que beneficiaban la imagen personal y la carrera política de la titular de la Consejería”. El cuento de nunca acabar o, si lo prefieren, que nos queda mucho por aprender en la secuencia de paseíllos a la Audiencia Nacional que se avecina. Puede que no alcancemos a verlo completo, porque, hartos, nos hayamos pasado a pensar que casi todo sigue igual como cuando, en el Antiguo Régimen, el Tercer Estado sólo pagaba pero no hablaba.

Feijóo

Llegados a este punto, lo de Feijóo y el inglés que ha prometido potenciar en Galicia es muy desconcertante. Si el objetivo es atender mejor a los turistas de cruceros, como mucho sería de provecho en Vigo y Coruña; tal vez Ferrol. A la Galicia interior no parece que haya de resultarle especialmente ilusionante el proyecto, como no sea para dejar de una vez yerma la demografía de tantas aldeas. Ni el Camino de Santiago da para tanto, ni los ríos gallegos son navegables…, todavía. Pero las promesas electorales obran milagros y puede que pronto llegue a Peares algún crucero mediterráneo. Si uno lee con paciencia las memorias de  excavaciones no especialmente antiguas en algunos castros, no es imposible encontrar precedentes  a cuenta de imposibles entrecruzamientos comerciales de nuestros ancestros. También en la Peregrina de Pontevedra, un sacristán que por allí andaba en 1957, explicó a un grupo de estudiantes imberbes, que una talla de un Crucificado a la que señalaba, era del siglo IV antes de Cristo. No obstante, antes de meterse en faenas de más apariencia mediática que de resultados tangibles de interés general, no sería desaconsejable que, abandonada esa política de eternos desencuentros con la realidad existente, se informara bien del desastre que algunos bilingüismos imperantes están produciendo en otras áreas de la geografía hispana, tales como segregación temprana dentro de los centros, desconfianzas profundas entre docentes y, de regalo, una ignorancia programada de nuestras lenguas.

El Neolítico

Si estas noticias de prensa hablan de quienes se han empeñado en decirnos que todo va bien o que ha ido muy bien, hay otras que no logran ocultar que todo sigue igual. Igual de mal sobre todo. En la órbita de lo educativo y cultural, ahí está la sentencia judicial contra un supuesto empresario al que el Neolítico le importaba un bledo y prefirió dar rienda suelta a su emprendimiento: arrasó uno de los yacimientos más importantes de la Península. En las cartas de Próspero Merimée a María Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, hay abundante material para ver cómo se podía uno hacer con abundante riqueza artística y bibliográfica española por cuatro perras. Buena parte de ese patrimonio fue malvendido desde mucho antes, como documentó ampliamente Gaya Nuño. Esos hábitos del expolio fueron todavía muy amplios los años sesenta, cuando desde estas tierras salían camiones llenos con lo que aquí parece que nos sobrara. Más de un responsable de alguna Comunidad abundante en restos arqueológicos podría contar cómo tuvo que echar de su despacho algún ávido constructor que le había ido a preguntar a cuánto ascendía la multa si no se daba cuenta de algún posible hallazgo….. Ahí seguimos: si no igual, casi lo mismo.

La Turistificación

Pero habiendo turismo, dirán algunos, esto del Neolítico qué más da… Pero ni los economistas actuales, ni los sociólogos clásicos del turismo y sus fenómenos colaterales son tan ingenuos. Los primeros, si se ponen atentos a los flujos de dinero que genera esta actividad, enseguida nos descubren qué parte del pastel que generan los paquetes turísticos queda a los países anfitriones. Para muchos, sucede algo muy similar a lo que sucedía con las economías coloniales en los territorios dominados por terceros, sólo que más blando. Francisco Jurdao lo dejó escrito hace bastantes años, cuando escribió España en venta (1979). También suelen insistir en dos o tres cuestiones conexas que a Rajoy se le pasaron en su intento de investidura. Dijo una serie de tópicos para usar en provecho propio los datos bonancibles de turistas llegados a España este verano, y se olvidó de decir lo coyuntural que es el fenómeno, frágil y condicionado por la inestabilidad de las zonas mediterráneas oriental y de mediodía. Por otro lado, ni citó la devaluada mano de obra en que se asienta el despliegue de las operaciones turísticas. No es insólito, por ello, que Vicenc Navarro se haga eco de lo que en ciudades como Nueva York está sobradamente analizado: a dónde conduce el fenómeno de la turistificación y su íntima relación con la gentrificación, ese otro fenómeno de expulsión de las clases más populares de las zonas más apetecibles de las ciudades, a cuenta del alza de precios que experimentan las viviendas situadas en esas áreas. En Barcelona, el fenómeno ya constituye un serio problema y, en Madrid, ya hay áreas en que también.

Pues bien, si quieren ver un área donde casi todo sucede muy parecido a este doble proceso que está generando el turismo, miren los asuntos educativos con cierta pausa. Verán, por ejemplo, cómo el fenómeno de la pobreza sigue ahí plenamente vivo, casi idéntico a cuando el Jesús del Evangelio dijo que pobres siempre los tendréis entre vosotros. Ya hace de eso, pero parece que sirviera de cobertura quienes miran esta cuestión sub specie aeternitatis. Les sirve de pretexto para sostener o ayudar a que otros sostengan un paisaje antropológico presuntamente heredado de Adán y Eva, muy apto para realizar obras benéficas como las que  sacó a relucir Aguirre a propósito de su ultimo motivo de arenga. Poco les sirve para preguntarse por qué existe esa pobreza y cómo hacer para erradicarla y el caso es que, a ojos de una organización como Save the Children -tan directamente metida en los atolladeros marginales de la infancia desde las consecuencias nefastas de la Primera Guerra Mundial en este sector poblacional-, el abandono y fracaso escolar siguen ahí multiplicándose, independientemente de lo que suceda entre niños o niñas que pertenezcan a familias con posibles, en la amplia gama de repercusiones variadas de la crisis.

Y Méndez de Vigo

El icono más representativo de todo este modo de proceder ante los problemas de los sectores más débiles con actitudes que eran norma de la más selecta educación antes del siglo XIX, es el actual ministro de Educación. Sin mover un pelo de cuanto hizo su antecesor, ha confirmado el guión que a Wert le habían encargado llevar a cabo: ahí está su decreto sobre reválidas de este verano. No ha querido ser “provisional” y, de añadido, amplifica la conflictiva legislatura concluida el 20-D con el proyecto de Estatuto Docente que le ha preparado el Sr. Marina. Trata así de amortiguar o, más bien, demorar el tempo gubernativo, por ver si la carambola electoral vuelve a darles la mayoría que tuvieron. Por eso, está llamando a su despacho a los representantes de las organizaciones sociales y sindicales para “oírles”, actividad que no necesariamente implica escuchar con atención. Los clásicos griegos eso decían de la esfinges.

Pase lo que pase en las elecciones gallegas y vascas, todos los alegatos de España va bien, esto crece, y otros llamamientos a la imposible tranquilidad, son absolutamente provisionales. Estos señores que miran al resto de los españoles sub specie aeternitatis porque no va con ellos que tengan que cambiar su modo de mirar a los demás porque todavía les votan bastantes electores, pronto empezarán a mesarse las barbas porque tal o cual sector de la Comunidad educativa haya convocado una huelga, manifestaciones diversas y más mareas que contradigan totalmente esta bonanza de sainete. Si fueran más leales a toda la ciudadanía y no confiaran tanto en lo que esperan que pase en unas terceras elecciones, no estaríamos aquí esperando a Godot.

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